En los países del Este crecen las tensiones al amparo de líderes populistas y nacionalistas. Se agudiza el cuestionamiento del modelo de gobernabilidad que impuso la Unión Europea

El resultado del referéndum en Gran Bretaña, por el cual el país saldrá de la Unión Europea (UE), reveló algunas emociones políticas subyacentes, como la furia contenida contra la inmigración y el disgusto ante la globalización. La crisis catalana, que continúa, refleja otra cuestión que el Brexit dejó a la vista: el nacionalismo.

Si algunas ráfagas de esos vientos llegaron a la elección de Donald Trump en los Estados Unidos, mucho más fuerte parecen golpear el Este de Europa, donde al menos tres países podrían presentar la próxima crisis dentro de la UE: Polonia, Hungría y la República Checa. Esta ruptura que podría tomar por sorpresa al mundo, según Bloomberg Businessweek, recibe el impulso de emociones políticas similares: libertad política y soberanía nacional.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, durante un acto independentista en Barcelona. (AP/Manu Fernandez)

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, durante un acto independentista en Barcelona. (AP/Manu Fernandez)

“Es la ruptura —escribió John Micklethwait— entre el viejo núcleo occidental y democrático de la UE, encabezado por [Angela] Merkel y cada vez más por Emmanuel Macron, entusiastas de la integración de la eurozona, y los autoritarismos populistas de Europa del Este, a los que desagrada Bruselas”.

Si bien el sentimiento nacionalista catalán —distinguió The Guardian— es más parecido al escocés —“civil, no violento”— y muy étnico “por su énfasis apasionado en la lengua, la historia y la cultura catalanas”, el cofundador de los influyentes verdes en el Parlamento Europeo, Philippe Lamberts, advirtió que la crisis catalana “amenazó el espíritu de la integración europea más aún que el Brexit”.

El checo Andrej Babis, al igual que Donald Trump, es un empresario exitoso y anti inmigración.

El checo Andrej Babis, al igual que Donald Trump, es un empresario exitoso y anti inmigración.

Como Trump, Andrej Babis pasó de los negocios —es un empresario exitoso con un patrimonio de más de USD 4.000 millones— a la política: fue ministro de Economía en la República Checa y segundo del Primer Ministro Bohuslav Sobotka, quien lo echó del gobierno en mayo de 2017. Pero el populista “que quiere devolver a los inmigrantes árabes a sus países y promete hacer que el gobierno funcione tan bien como sus negocios” parece próximo a volver al centro del poder en Praga: es el candidato más firme a convertirse en Primer Ministro tras las elecciones legislativas.

“Babis se opone plenamente a una mayor integración europea del tipo que quiere Macron, y también está en contra de la intromisión de Bruselas en Europa Oriental”, explicó Micklethwait. “Esto significa que, más allá de las sutilezas de la clase relativamente centrista de populismo de Babis, probablemente se una a Viktor Orban de Hungría y Jaroslaw Kaczynski de Polonia como parte de la periferia autoritaria de Europa“.

El polaco Jaroslaw Kaczynski es un crítico sonoro de Angela Merkel y la eurozona.

El polaco Jaroslaw Kaczynski es un crítico sonoro de Angela Merkel y la eurozona.

Si bien Kaczynski no es el líder formal de Polonia, está a cargo del Partido Ley y Justicia, de derecha, que controla los cargos de presidente y primer ministro. Es uno de los críticos más inflamados de Merkel, en particular sobre temas de migración; se ha enfrentado a la UE en los tribunales por la devolución de poderes luego del Brexit; acusa a la “basura opositora” de haber “asesinado” a su hermano, Lech Kaczyinski, el presidente polaco que murió en un accidente de aviación en 2010.

Orban, quien fue una antorcha del anti-sovietismo, alienta hoy —con fondos del estado húngaro— una “consulta nacional” sobre lo que denominó “el plan de George Soros”, que definió como la conspiración de la UE creada por el famoso financista húngaro para desmantelar las cercas anti-inmigrantes en las fronteras del país y pagarles a quienes quieran instalarse en el continente.

Se espera que el húngaro Viktor Orban vuelva a ganar las elecciones en 2018. (Getty Images)

Se espera que el húngaro Viktor Orban vuelva a ganar las elecciones en 2018. (Getty Images)

“Se espera que Orban gane fácilmente las elecciones del año próximo”, señaló Bloomberg. “Lo cual presenta el dato fundamental sobre estos tres populistas: son populares”.

Ese hecho es el que hace temer a los observadores una continuación de las rupturas. Si se declarase la independencia de Cataluña, volverían a los pueblos del continente las controversias sobre fronteras nacionales, autodeterminación y derechos de las minorías, que tantos conflictos causaron en el pasado.

Escribió Tony Barber en el Financial Times que “al agregar el separatismo militante al populismo de derecha y el terrorismo en la lista de desafíos que enfrentan las democracias europeas, Cataluña puede mantener vivas las dudas persistentes en Washington, Beijing y Moscú sobre la capacidad de la UE para sobrellevar todas estas dificultades y perseverar en una unión más estrecha”.

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