El fármaco ‘JQ1’ es capaz de ralentizar el crecimiento de los tumores triple negativo, el subtipo más agresivo y difícil de tratar y que padece hasta un 20% de las pacientes

Cada año se diagnostican en nuestro país cerca de 25.000 nuevos de cáncer de mama, tipo de tumor que, con cerca de 6.200 decesos anuales, representa la primera causa de mortalidad por cualquier enfermedad oncológica entre las mujeres españolas. Y es que a pesar de los avances logrados en la investigación, un significativo porcentaje de tumores aún no puede ser erradicado por los tratamientos. Es el caso de los tumores triple negativo, los más agresivos y más difíciles de tratar. Y es que dado que este tipo de tumor carece de receptores para estrógenos, progesterona y HER2, no pude ser tratado con terapias hormonales. En consecuencia, los tumores triple negativo, que suponen hasta un 20% de todos los casos de cáncer de mama, tienen el peor pronóstico de todos. De ahí la importancia de un estudio llevado a cabo por investigadores de Cancer Research UK, organismo británico dedicado a la investigación del cáncer, en el que se muestra cómo un fármaco denominado ‘JQ1’ es capaz de ralentizar el crecimiento de este tipo de tumor.

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El nuevo estudio, publicado en la revista «Oncogene», demuestra que el fármaco JQ1 altera la forma en que las células tumorales responden a la falta de oxígeno –o ‘hipoxia’–, situación común en más de un 50% de los cánceres de mama y en prácticamente todos los tumores triple negativo. Más concretamente, los resultados muestran cómo el fármaco limita el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y, así, evita que las células tumorales puedan adaptarse a la hipoxia, lo que impide el crecimiento del tumor.

Adaptación frustrada

Los tumores de mama que se encuentran en un ambiente pobre de oxígeno son más difíciles de tratar. La razón obedece a que ante la falta de oxígeno, las células tumorales cambian su metabolismo y se vuelven resistentes a los tratamientos convencionales. Pero, exactamente, ¿qué es lo que hacen? Pues activan unos genes que envían señales celulares para promover la formación de nuevos vasos sanguíneos, a través de los cuales consiguen el oxígeno y los nutrientes necesarios para crecer.

Como indica Richard Berks, co-autor de la investigación, «la capacidad del cáncer de mama para adaptarse a la cancfalta de oxígeno es uno de los aspectos clave por los que se vuelve resistente a los tratamientos convencionales. Así, el descubrimiento de una manera para frustrar este proceso podría suponer un importante paso para el desarrollo de nuevos tratamientos».

En este contexto, los resultados del nuevo estudio parecen sugerir que el paso ya se ha dado, y que JQ1 podría ser el fármaco capaz de frustrar este proceso.

Como explica Alan McIntyre, co-autor de la investigación, «los tumores triple negativo constituyen un reto. Pero al abordar la hipoxia que en tantas ocasiones compromete el tratamiento del cáncer de mama, el fármaco JQ1 podría ser muy importante para ayudar a las mujeres con tumores de mama agresivos».

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Hacen falta más estudios

El JQ1 pertenece a una familia de fármacos denominados ‘inhibidores del bromodominio y del dominio extra-terminal’ (BETi), inmunosupresores que ya han están siendo evaluados en ensayos clínicos con distintos tipos de tumores. Sin embargo, este es el primer estudio en el que se describe el papel que pueden jugar estos fármacos en la hipoxia, ofreciendo así una esperanza, vital, a las pacientes con cáncer de mama difícil de tratar.

En palabras de Nell Barrie, directora de comunicación de Cancer Research UK, «el estudio revela cómo estos fármacos podrían ser utilizados en el tratamiento del cáncer de mama triple negativo. Y es que el interferir con la respuesta orgánica natural a la hipoxia podría ser una forma de frenar el crecimiento del cáncer. Sin embargo, necesitamos más estudios para ver cuán eficaz podría ser el JQ1 en las pacientes».

Como concluye Richard Berks, «necesitamos de forma desesperada desarrollar nuevas terapias para esta forma tan agresiva de cáncer de mama como son los tumores triple negativo. Y de confirmarse en estudios ulteriores, nuestros hallazgos podrían suponer un gran paso adelante».

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