CUENTAPIEDRAS.

En algunos cumpleaños, fiestas y navidades, las puertas son más largas, los ruidos son más fuertes, los grandes son más altos, y los otros chicos son…más chicos. Juegan los chicos. ¿A que juegan los chicos? Al Juegachicos, dice Maga, hecha ovillito en un rincón, mirando el mundo con ojos redondos de naranja sorprendida. ¡Qué tímida! dicen los grandes. ¡Qué rara! dicen los otros chicos. Maga, la rara. Maga, la maga. Maga, la rana. La que canta bajito, pegadita la ñata a la ventana. Maga, rulos castaños, rulos de avellana, hojas de otoño distraído. Maga, patitas flacas, terito solitario. Maga bicho bolita, puro rojo las mejillas de frutilla, jugaba comodita atrás de las cortinas.
¿A qué jugás?
Al Cuentapiedras.
¿Y cómo se juega?
Mirás algo, una canilla, un perro, una rama…y deja de ser canilla, perro, rama, para ser otra cosa.
¿Qué cosa?
Una historia.
¿Qué historia?
La de cosas que no tienen una historia.
¿Qué historia tienen las cosas?
Las que se cuentan.
¿Y quién cuenta la historia?
Un Cuentapiedras.
Contáme una historia.
¿Qué historia?
La que sepas contar.

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