En nuestra cultura occidental hemos validado que la belleza está directamente relacionada a la delgadez de la persona. Por cierto, es algo que muchos de nosotros no compartimos en lo más mínimo. Está en ello el bienestar físico de la persona y, por qué no, su aspecto no agradable si nos hace pensar en lo precario de su estado de salud.

Bueno, son las normas que adoptan quienes dictan las reglas del vestuario. Es común escuchar que los talles son para personas “no normales”… que lo que era un 46 hoy tiene el tamaño de un 42 y cosas así.

Bueno, esto viene a cuento porque hay un lugar en el mundo donde las cosas son a la inversa: en Mauritania las mujeres para ser más bellas y aceptadas deben tener todo el sobrepeso que puedan lograr.

Mauritania es un país que está situado en el noroeste de Africa cuyas costas son bañadas por el océano Atlántico. La religión que profesan sus habitantes es la del Islam y su población en gran porcentaje es árabe y cuenta con una minoría de raza negra.

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La alfebetización  favorece ampliamente a los hombres con un 49% mientras las mujeres llegan a un 26% aproximadamente. Estos porcentajes sobre un 37 casi un 38% de la población total.

Bueno, lo que nos ocupa en verdad ahora es la costumbre de “Engordar a las mujeres”.

Se considera que el peso y el tamaño de una mujer equivalen en proporción exacta al lugar que ésta ocupa en el corazón de su marido; entonces, para que ninguna otra mujer llegue a tener siquiera un pequeño espacio en el corazón de su amado, las mujeres deben ganar el mayor peso posible, ¿puedes creerlo?

La tradición viene de tiempos coloniales cuando los árabes de la zona consideraban que cuánto más rico es el marido, menos tareas hace su esposa y, por lo tanto, gana peso; así que, para los hombres de la zona, tener una mujer gorda da estatus y es símbolo de riqueza.

Esta tradición que lleva el nombre de Leblouh consiste en engordar niñas para conseguir un hombre y se lleva a cabo desde que las niñas tienen 5 años y son enviadas a granjas de engorde; pareciera que estamos hablando de ganado, pero estamos hablando de personas, ¡increíble! En estos lugares, las niñas son cuidadas por mujeres mayores que les dan de comer 2 kilos de batido de mijo, que es una mezcla potente de cereales, junto con dos tazas de manteca y 20 litros de leche de camello por día; y ese es el menú para las niñas de entre 5 y 9 años, imagínense cómo será el menú de las adolescentes. En total, estas niñas consumen 16 mil calorías por día haciendo que sufran de malestares, dolores y problemas gástricos. El peso ideal para una niña de 12 años debe ser, al menos, de 80 kilogramos.

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Además, esta práctica incluye torturas para las niñas que no comen lo que deben por día; una de las formas de tortura incluye la inserción de un palo en cada lado del pie;  cuando la niña se niega a seguir comiendo, la mujer a cargo junta ambos palos hasta causar mucho dolor.  También, aquellas niñas que vomitan tienen la obligación de beber su propio vómito como castigo. Pero, ¿cómo puede ser que esto siga sucediendo?

gorda

Las consecuencias de la obesidad para la salud son muchas y estas mujeres las están sufriendo y no por su elección. ¡Que injusto! Los hospitales del país reciben cientos de pacientes cada semana que tienen problemas debido al peso, entre ellos problemas del corazón, hipertensión, arterioesclerosis y colesterol. Además, muchas mujeres han perdido la posibilidad incluso de caminar y ya no salen de sus casas.  ¿Cómo se sentiría  si le sucedieran estas cosas por llevar a cabo una práctica que nunca eligió? ¡Realmente frustrante!

Pero no debemos olvidar que “nuestras costumbres” también son funestas para la salud de nuestras mujeres que son víctimas de bulimia, anorexia y demás enfermedades tan funestas como aquellas que sufren las mujeres de Mauritania.

RMC

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