El jefe de Gobierno de la capital anuncia la medida como parte del plan para atajar la crisis ambiental

Después de que los vochos (Volkswagen Sedán) verdes, habilitados como taxis, desaparecieran de la capital mexicana en 2012, lo único que había sobrevivido de ese color y de esa edad eran los microbuses. Al ritmo de “¡Súbale, súbale, lleva lugares!” se desplaza diariamente la mayoría de la población por el Valle de México. Este miércoles, el jefe de Gobierno de la capital, Miguel Ángel Mancera, ha anunciado la muerte de estos vehículos altamente contaminantes. La crisis ambiental que ahoga a los capitalinos ha obligado a retirar definitivamente estos pequeños autobuses, muchos con más de 20 años de vida.

“En breve estaré publicando la norma en la que se va a prohibir, por primera vez en la Ciudad de México y para siempre, la circulación de microbuses. No habrá nuevos microbuses ni concesiones, si alguien quiere una será con un vehículo ecológicamente sustentable”, señaló el jefe de Gobierno. Y con esas palabras, promete acabar de una vez con una de las exigencias más repetidas desde que comenzara la cadena de alertas ambientales este año. “¿De qué sirve que yo no saque mi coche si circulan estos vehículos viejos?”, se preguntaban muchos mexicanos.

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Un estudio  de 2012 elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente para la zona del Valle de México—que agrupa a la capital y a diferentes municipios del Estado de México— calculaba que había en circulación más de 35.000 microbusesbuses que emitían más de un millón y medio de toneladas de contaminantes al año. Las cifras pueden ser similares para estas fechas porque se han seguido aceptando las concesiones a estos autobuses. Pese a ello, los vehículos que más contaminan siguen siendo los coches particulares, siete veces más, según ese informe.

La indicación del Gobierno capitalino es dejar morir definitivamente a los famosospeseros. Mancera ha señalado que los microbuses que circulan todavía por la ciudad tendrán que cumplir su vida útil (hasta los 15 años como máximo) y desaparecer para siempre. El Centro de Estudios del Nobel de Química mexicano, Mario Molina, proponía en su amplio informe para reducir la contaminación un plan de “chatarrización” para ellos.

La duda está en qué ocurrirá una vez que estos arcaicos autobuses no presten el servicio. Actualmente se desplaza un 60% de la población en ellos y son los únicos que llegan a todos los rincones de la periferia, donde encontrar una estación de Metro se hace casi impensable. El organismo de Mario Molina alerta que es en las zonas conurbadas donde reside el 55% de los habitantes y sólo un 15% vive cerca de una estación de transporte masivo de pasajeros.

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