El telescopio dispondrá de un espejo de 39 metros y una cúpula giratoria de 85 metros de diámetro

La construcción del telescopio óptico e infrarrojo más grande del mundo está a la vuelta de la esquina. El Observatorio Austral Europeo (ESO), la principal organización astronómica intergubernamental de Europa, ya ha seleccionado a un contratista para construir la cúpula y las instalaciones principales del Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT, por su siglas en inglés), por un importe aproximado de 400 millones de euros.

El que ya es el mayor contrato de la historia en el campo de la astronomía basada en la Tierra se firmó el pasado miércoles en Garching, cerca de Múnich, entre ESO y el consorcio ACe, formado por Astaldi, Cimolai y el Grupo EIE como subcontratista. El acuerdo incluye el diseño, fabricación, transporte, construcción, montaje in situ y verificación de la cúpula y de la estructura del telescopio.

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Según informa ESO, la financiación alcanza el 90% para la primera fase de los trabajos, que tendrán por objetivo la construcción de las instalaciones y la fabricación de la mayor parte de los segmentos de sus espejos. La organización astronómica confía en que este nuevo telescopio impulse la creación de empresas tecnológicas e ingeniería derivadas y dé lugar a la transferencia de tecnología.

Desvelará secretos ocultos hasta ahora

El nuevo telescopio dispondrá de un espejo de 39 metros, frente a los 33 de los más grandes hasta la fecha, y una cúpula giratoria de 85 metros de diámetro, 5.000 toneladas y casi 80 metros de altura. Con estas dimensiones, será uno de los tres telescopios “extremadamente grandes” que estarán operando en tierra firme en 2020. Su área colectora de luz será más grande que la de todos los telescopios ópticos existentes juntos y su sistema de óptica adaptativa proporcionará imágenes unas 15 veces más nítidas que las del Telescopio Espacial Hubble de la NASA (EEUU) y la ESA (Agencia Espacial Europea) en las mismas condiciones.

Se ubicará en el desierto chileno de Atacama a 3.000 metros de altitud, a 20 kilómetros del observatorio Paranal, y podría empezar a realizar sus primeras observaciones en 2024, fecha que podría aplazarse dos años más si se retrasa la financiación.

Sus mejores prestaciones permitirán adentrarse en el universo para estudiar en detalle objetos alejados de la Tierra. Por ejemplo, ofrecerá imágenes de gran resolución de las galaxias para conocer cómo se generan y evolucionan a lo largo del tiempo. También será útil en la búsqueda de exoplanetas. Sin embargo, a día de hoy, resulta difícil hacer una estimación de todas las posibilidades que podrá llegar a ofrecer.

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“El E-ELT hará descubrimientos que no podemos imaginar a día de hoy”, aseguró durante la firma del contrato el director general de ESO, Tim de Zeeuw. Por su parte, el presidente de Astaldi, Paolo Astaldi, señaló que “este proyecto es realmente visionario, tanto en lo que representa para el campo de la astronomía como para la construcción y la ingeniería”.

Para sacar el máximo partido, el nuevo telescopio deberá trabajar junto a los otros dos telescopios extremadamente grandes que se construyen en este momento. Son el Thirty Meter Telescope (TMT) en Hawaii y el Giant Magellan Telescope (GMT), que se instalará en el desierto de Atacama, en Chile, junto al telescopio más grande del mundo.

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