Tal como estaba previsto, en la mañana de este miércoles, presidido por el Intendente Municipal, Javier Gastón se realizó  el acto oficial en conmemoración de la Revolución de Mayo en la Plaza Independencia.

Estuvieron presentes, el Presidente del Consejo Escolar, Eduardo Claverol, autoridades policiales y del ámbito educativo, secretarios y directores municipales, concejales y consejeros escolares, abanderados y escoltas de los diferentes establecimientos educativos y de instituciones de la comunidad.

En primer lugar, el Intendente Gastón junto a la Inspectora Jefa Distrital de Educación, Silvina Abelenda; al Presidente del Consejo Escolar, Eduardo Claverol, y al concejal José Maffeo  izaron las banderas nacional y bonaerense.

Seguidamente, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino ejecutado por la Banda Municipal de Música, dirigida por Jaime Lareu.

Luego el Párroco de la Iglesia Catedral Nuestra Señora de la Merced Presbítero Claudio Munilla, rezó la oración por la patria.

Después el Intendente Municipal Javier Gastón se refirió a la fecha

“Este momento fundacional que evocamos plantea aún hoy, a más de doscientos años, una cantidad de cuestiones debatibles: si fue una reforma o una revolución; si hubo una burguesía revolucionaria o un proletariado; si fue popular o elitista; si fue jacobina, liberal o conservadora. Estas categorías implican distintas ideas de revolución. Pero las ideas no son modelos fijos que atraviesan el tiempo: dependen y cambian de acuerdo con las experiencias de quienes las formulan en distintos momentos históricos.

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La revolución se constituyó a partir de sus propias ambigüedades y contradicciones.

Pero los integrantes de la Primera Junta no buscaban amoldarse a ideas. Buscaban resolver los problemas a los que se vieron enfrentados. Fue un proceso largo, reñido, complicado. Parafraseando a Castelli “la revolución no fue un té a la cinco de la tarde”, ni cerca.

Entre los hombres de Mayo no hubo consenso sobre cuestiones que hacían a la raíz del movimiento: no acordaron sobre las ideas de pueblo, ni sobre la forma de gobierno, ni sobre los límites territoriales. Generó muchos más interrogantes que los que esos hombres podían resolver en ese momento, y de hecho algunos siguen generando polémicas entre nosotros. El proceso que culminó con la Independencia de 1816 acentuó, muchas veces, las diferencias económicas, políticas y sociales previas, y se fue creando un concepto de nacionalidad limitado a sentirse perteneciente a una ciudad y sus alrededores y no a un gran país. Se era tucumano, jujeño o correntino, pero la “argentinidad”, salvo en la zona rioplatense, no existió hasta varias décadas después.

Pero sí aquellos hombres tenían una coincidencia: la del concepto de república, en su sentido latino: la invocación de la República apelaba al ejercicio de virtudes cívicas para la defensa del interés común sobre el particular.

Sólo esa. Y con la sola idea de anteponer el bien común, comenzaron a transitar el complejo camino hacia la Independencia.

Volvamos a aquel Mayo para rescatar lo único que los unió: el interés por el bien común. Pero, ¿cuáles son esas virtudes cívicas que nos permitan el bien común?

Un elenco de virtudes cívicas esenciales para el buen funcionamiento de la democracia debería incluir la prudencia, la tolerancia, el respeto a las leyes, la justicia y la solidaridad.

La prudencia nos tiene que ayudar a darnos cuenta de las circunstancias que nos afectan y que puedan influir en las decisiones que tomamos. Esa misma prudencia, aprovechando las experiencias pasadas, nos debe prever acerca del futuro para actuar con rapidez cuando las circunstancias lo ameritan o tomarnos el tiempo para meditar y elegir concienzudamente.

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La tolerancia nos tiene que llevar a respetar y considerar las ideas o actuaciones de los demás, aún de aquellas que consideremos contrarias a nuestra manera de pensar o forma de ser. La tolerancia está fincada en el respeto al otro y en la comprensión de nuestras propias limitaciones. Es reconocernos que no tenemos la verdad absoluta, que los otros son parte y constructores de otras verdades que tenemos que respetar.

El respeto a las leyes no sólo es necesario, sino que también urgentísimo para el sostenimiento de nuestra sociedad. No podemos manejarnos en la vida como se nos antoje o guiados por caprichos. El interés personal debe estar enmarcado dentro del interés común. Todos tenemos que ceder parte de nuestros intereses para que prevalezca el interés de todos. El apego a ley no puede manejarse por marketing u oportunismo populista. Ese respeto a las leyes es para todos, se acabaron los amiguismos o contemplaciones. La ley es ley en la medida que todos la respetemos y la hagamos cumplir.

La justicia consiste en dar a cada uno lo que le corresponde, respetando los derechos ajenos siempre y en todo lugar. Debe ser un principio que rija el conjunto de las relaciones hacia dentro de nuestra sociedad teniendo siempre como base y horizonte el bien común. Sin justicia no puede haber soluciones estables ni universales en ninguna sociedad, ya que las injusticias son sin duda las que generan la mayoría de los problemas sociales de nuestro tiempo.

La solidaridad debe movernos a estrechar las relaciones sociales en el plano de la reciprocidad. Es el pensar en el otro que nace del sentimiento de pertenecer a grupos con igualdad de origen, destino, aspiraciones comunes y demás aspectos que fundamentan nuestra identidad.

Cada uno de nosotros podrá aportar otras virtudes cívicas necesarias para el momento que estamos viviendo como argentinos en general y como chascomunenses en particular. Pero todos coincidiremos que toda virtud cívica es construcción colectiva, que nada está cerrado, que todo está en continua elaboración y discusión. Siempre sobre la base de ser parte de un mismo suelo y tener como horizonte un mismo objetivo.

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Hoy ustedes, alumnos de nuestras escuelas, tienen la posibilidad de ser parte en toda esta construcción que debemos hacer entre todos. Ustedes tienen la frescura y el desparpajo de cuestionar, proponer e impulsar acciones creativas e innovadoras para recrear a cada paso el grito de libertad de nuestros patriotas de 1810. Ayúdenos en eso, luchen por su lugar en esta la historia de todos.

Comencemos a transitar los próximos tiempos –de los que somos absolutos y únicos responsables- con esta idea concreta.

Como dice Francisco L. Bernárdez en su poema La Patria

“Podemos dar gracias por su belleza y por su destino

Y por la dicha interminable de haber nacido en el lugar donde nacimos”.

¡¡¡Feliz día de la Patria para todos!!!  ”

A continuación los alumnos de la EP Nº 5 de 6to cantaron un Candombe y otros alumnos bailaron una chacarera con la participación de padres; también participó el abuelo de un alumno de 2do grado, Luis Andaluz quien realizó una payada.

Por su parte,  los alumnos de la Escuela Secundaria Media Nº 1 alumnos de 3 año A turno mañana interpretaron el bailecito “Viva Jujuy” de Rafael Rossi, con el apoyo del Profesor Hugo Bertarini   y Alejandro Vardé.

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