Escuchar un sonido que avisa cada dos segundos. Alejarse del teléfono para no escucharlo y agarrarlo tiempo después para encontrar más de cien mensajes, ponerlo en modo vibrador y que no pare de moverse. Son muchas las molestias que se generan cuando uno dice “ok” y acepta formar parte del grupo de WhatsApp de los padres de los compañeros de colegio de sus hijos.

Y como en poco tiempo las molestias se convirtieron en malestar generalizados, una escuela decidió tomar cartas en el asunto para evitar inconvenientes a futuro.

“Información sí, chismes no”, así comienza el mensaje difundido por el Colegio Beth de Palermo, de acuerdo a una nota publicada hoy por el diario Clarín que también tuvo repercusión en el canal TN.

“Respondé solo si aportás algo”, “pensá dos veces antes de escribir” y “no exageres con los emoticones” son algunos las frases más importantes a las que el comunicado hace alusión con el objetivo de poner a pensar a los compulsivos escritores de mensajes.

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“Cuando uno se empieza a ir por las ramas o a decir cosas que no corresponden alguien pone este post, para cortarlo. Se usa como escudo”, asegura Alejandra Mizrahi, directora del colegio. “En la escuela hay un grupo de ‘mamás conectoras’. Son dos madres por grado, que una vez por mes se reúnen con el equipo de dirección y trabajamos sobre distintas temáticas. El mes pasado, el tema fue el uso del WhatsApp y qué impacto tiene en el aula todo eso que circula entre los adultos en la virtualidad”, agrega.

El ingenioso documento creado por el colegio fue compartido miles de veces en la cuenta oficial de Facebook, se viralizó y trascendió: alcanzó a más de 288.000 personas.

“Notamos que es algo que estaba en el ambiente. Tuvo mucho eco, porque mucha gente se sintió identificada. Todos los maestros que trabajamos en el colegio estamos muy contentos con la repercusión porque vemos que (los padres) empezaron a prestar más atención. Vemos que la gente se cuida un poco más”, asegura la directora.

Sin embargo, Mitzrahi también entiende que el grupo tiene sus cosas buenas: es un buen canal para comunicar preocupaciones generales y estar conectados entre padres por el bienestar de los chicos.

Sólo es necesario utilizarlo con moderación.

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